- No sin preparación y convencimiento: implicación y formación tanto de los directivos como de los recursos humanos. Aquella será el motor para conseguir la preparación necesaria gracias a un aprendizaje académico y, por supuesto, también basado en la experiencia.
- No sin financiación e inversión de recursos: no se puede hacer todo uno, lo que supone pedir ayuda a expertos en cuestiones de todo tipo y, por lo tanto, supondrá un esfuerzo financiero. También supone una inversión de recursos propios importante.
- Necesitamos un plan de internacionalización: el plan de internacionalización nos ayudará a valorar el potencial exportador, los ajustes necesarios y las posibilidades de éxito con unas u otras formas de entrada.
- Se trata de una estrategia a largo plazo: la estrategia de internacionalización es a medio y largo plazo, lo que implica estar dispuesto a hacer los ajustes necesarios, a crear valor para aprovechar las oportunidades y superar los retos. Hoy en día, la internacionalización no tiene tanto que ver con el tamaño de la empresa, sino más bien con sus ventajas competitivas.
- Busquemos respuesta a las preguntas clave: por qué y para qué internacionalizarse, para así establecer una adecuada estrategia. No será lo mismo hacerlo para buscar una salida a la crisis, aumentar las ganancias, diversificar actividades y riesgos, etc.
- Hemos de valorar las capacidades de la empresa: no sólo las ventajas competitivas de la empresa, su fortaleza o, por ejemplo, la preparación del personal para hacer frente a los retos, sino también de las importantes necesidades de financiación y el esfuerzo que supone adaptarse a una nueva realidad, pues la salida al exterior transformará a la empresa.
- Establezcamos objetivos claros: no es suficiente con exportar sin saber por qué se hace y de qué modo puede ir avanzándose de forma profesional en el proyecto de internacionalización.
- Seamos previsores con los problemas: aunque intentemos prevenir, siempre surgirán dificultades, si bien hay una serie de problemas y barreras típicos que podemos evitar con una adecuada planificación.
- Diseñemos un plan de acción: el plan de internacionalización abarca desde el estudio de mercados y de la situación de la empresa hasta las estrategias concretas que se traducirán en hitos que ir cumpliendo, como los mercados de destino, los métodos de entrada…
- Lancémonos cuando llegue el momento: sigamos ese plan de acción paso a paso, de forma metódica, teniendo en cuenta que afrontar los desafíos con éxito traerá grandes recompensas.
Fuente: Diario del Exportador